No sé qué sonido envuelve la melancolía “maladie de langueur”
“Sólo escribo porque hay una voz dentro de mí que no se calla” Sylvia Plath
Alfred Schnittke
“ Declaration of Love “
LA FUENTE DE SANGRE
Me parece a veces que mi sangre corre a raudales,
Cual una fuente con rítmicos sollozos.
La escucho bien que corre con un prolongado murmullo,
Pero, me palpo en vano para encontrar la herida.
A través de la ciudad, como en un campo cercado,
Se marcha, transformando los adoquines en islotes,
Saciando la sed de cada criatura,
Y en todas partes colorando de rojo la natura.
He implorado frecuentemente a los vinos capitosos
Adormecieran sólo un día el terror que me consume;
¡Qué el vino hace ver más claro y afina más el oído!
He buscado en el amor un sueño olvidadizo;
Mas el amor no es para mí sino un colchón de agujas
¡Hecho para dar de beber a esas crueles mujeres!
CHARLES BAUDELAIRE
LAS FLORES DEL MAL
Fotocomposiones Virginia Baig
'Qui parle
ombre' - Gavin Bryars & Midget!
Los sueños. Laberintos de luz
No rechaces los sueños por ser sueños.
-- de Pedro Salinas --
Todos los sueños pueden
ser realidad, si el sueño no se acaba.
La realidad es un sueño. Si soñamos
que la piedra es la piedra, eso es la piedra.
Lo que corre en los ríos no es un agua,
es un soñar, el agua, cristalino.
La realidad disfraza
su propio sueño, y dice:
«yo soy el sol, los cielos, el amor».
Pero nunca se va, nunca se pasa,
si fingimos creer que es más que un sueño.
Y vivimos soñándola. Soñar
es el modo que el alma
tiene para que nunca se le escape
lo que se escaparía si dejamos
de soñar que es verdad lo que no existe.
Sólo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra.
Fotocomposiones Virginia Baig
El labertino de los efectos. El perfume
Gacela del amor imprevisto
Nadie comprendía el perfume
de la oscura magnolia de tu vientre.
Nadie sabía que martirizabas
un colibrí de amor entre los dientes.
Mil caballitos persas se dormían
en la plaza con luna de tu frente,
mientras yo enlazaba cuatro noches
tu cintura, enemiga de la nieve.
Entre yeso y jazmines, tu mirada
era un pálido ramo de simientes.
Yo busqué, por mi pecho, para darte
las letras de marfil que dicen siempre,
Siempre, jardín de mi agonía,
tu cuerpo fugitivo para siempre,
la sangre de mis venas en tu boca,
tu boca ya sin luz para mi muerte.
Divan del Tamarit, 1934, Federico García Lorca
Fotocomposiones Virginia Baig