En mi espíritu trémulo
Virginia Woolf, fragmentos de Las olas
Allí estaban las nubes grises y flotantes y el árbol
clavado, el árbol implacable con su corteza de plata cincelada.
El borbollón de mi vida era infructuoso. Yo no podía pasar
al otro lado.
Él disipa las nubes de polvo que se agitan en mi espíritu
trémulo, ignominiosamente agitado, y el recuerdo de las danzas alrededor del
Árbol de Pascua de los regalos envueltos en papel.
Se diría que el mundo entero estuviese hecho de flotantes
líneas curvas: los árboles en la tierra y en el cielo las nubes.
A través de las ramas de los árboles contemplo el cielo.
Parece que la partida se estuviera jugando allá arriba.
Débilmente, entre las suaves nubes blancas, escucho el grito
de: «¡Correr!» o «¡Arbitraje!».
Las nubes parecen perder guedejas de blancura a medida que
la brisa las va despeinando.
Si aquel azul pudiera durar eternamente, si aquel hueco
entre las nubes pudiera durar eternamente, si este instante pudiera durar
eternamente…
Tomo a los árboles y a las nubes como testigos de mi completa integración. …
The Hours - Philip Glass
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